Acerca de la escritura
Escribir, ¿te has preguntado si la escritura es tu vocación? Una vez que hemos cedido ante el llamado del oficio literario no hay vuelta atrás, bienvenido. Y para quien el eco de la vocatio (Cfr. Abbagnano vocación) no ha determinado a su ‘forma de actividad’, es necesario que cierre el libro y arroje la pluma; puesto que el escritor es un converso de mente y corazón ante su obra (Cfr. Catholic enciclopedia convert). Sólo así es posible encontrar el fundamento de la escritura, la verdadera causa revelada a los consagrados. En este sentido es relevante la pregunta: ¿qué es escribir? Representar palabras e ideas mediante las letras en una hoja; pero, ¿es suficiente este acto para redactar los contenidos que la voz dicta desde el interior? No. Entre el ejercicio de escribir y la escritura existe un abismo que sólo el estilo puede franquear; el resultado de este tránsito será la huella que el autor habrá impreso desde sí mismo hacia su creación. Desarrollar esta peculiaridad de la persona es el objetivo las meditaciones y pensamientos que originaron el presente manual, dirigido a quienes el interés literario es el efecto de haber escuchado el llamamiento que consiste en ser escritor. La pregunta por el estilo, consecuencia de múltiples reflexiones, fue originada por la necesidad de atender aspectos técnicos y críticos. Tanto el acogimiento de reglas concernientes para la corrección, como el juicio que legitima el fundamento de la escritura, harán posible el conocimiento de la ‘propia operación´ literaria que manará desde el estilete. Ante esta posibilidad de dar cuenta sobre cómo escribimos, seremos capaces de ‘estilar’ más que escribir. Pero, ¿cómo es esto posible? Si consideramos la palabra ‘estilo’ desde el punto de vista etimológico, encontramos que por un lado, el término latino stilus o stylus posee diversos significados [los significados y ejemplos son retomados del diccionario vox, pero las explicaciones son del autor]: punzón, instrumento puntiagudo que sirve para gravar; estilo como el tipo de discurso utilizado en la escritura (orationes pæne Attico scriptæ, discursos que parecen escritos por una pluma ática); estilo también es entendido como aquello ya escrito (stilum vertere, borrar lo escrito); composición en el orden causal, el ejercicio o trabajo de escribir como efecto; manera de escribir o carácter que el autor imprime a su obra. Y, por otro lado, ‘estilo’ también deriva del griego στũλος que significa: columna, pilar o sostén. Entonces, podemos concluir que entre el quehacer literario y la apariencia del escrito, encontramos la siguiente instrucción para el desarrollo de la facultad literaria: a) El uso del lenguaje y tipo de discurso que parten de la palabra o verbum, dominio de la palabra. b) El ejercicio de escribir como officium: la obediencia ante el imperativo de la voz que dicta de manera íntima al escritor y que deriva en hábito o segunda naturaleza, es ésta una transformación de autoría y obra; otra perspectiva del oficio es que en el sentimiento del deber subyace una cualidad estética que permite el discernimiento de las nociones contenidas en la mente. c) Vocatio o propiedad con que el escritor vivifica a su obra, es el carácter que la persona imprime a su creación desde sí mismo. d) La noticia que el autor obtiene de su obra tras atender al arbiter elegantæ (árbitro de la elegancia) cuya función es ser juez de críticos, es la razón autofundante de la propia actividad de escribir. e) Sub ratio memoriae, que es el ejercicio de la memoria debido a que en ella habita la ciencia. La suma de los incisos anteriores, es en sí misma la operación del escritor, y constituye la siguiente disciplina a seguir: verbum, oficcium, vocatio, arbiter elegantae et sub ratio memoriae. De allí que la vocación es el llamado que el ser hace a la persona. (pensamientos, reflexiones, recuerdos, emociones, etc.) hacia su creación el pensamiento con que la persona. Ahora bien, la exposición de los temas no obedece al instrumento crítico que la academia forjó; sino que la preocupación es atender las reflexiones, que a título de escritor, son relevantes para el peculiar acto que consiste en escribir. Es este el notable hierro con que arrojo mis palabras del estilete desenvainado para ustedes, carísimos alumnos. Y esto para aleccionar a sus plumas, para los detestables críticos y batirnos, y a los amantes de la lectura el placer.
Oscar Medina
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