Lo que a las mujeres nos gusta
ISABEL BUENO LÁZARO tiene una maestría en Psicología clínica y es coordinadora de Grupos Operativos en EIDAC.
Es docente universitaria desde 1987 y ha sido tallerista en Sexualidad, Familia, Violencia intrafamiliar, Derechos humanos, y Enfoques de género tanto en escuelas comunitarias como en otros centros; siempre dirigido a mujeres jóvenes, mayores, familias y adolescentes.
EPÍLOGO
Mujeres al abordaje del placer sexual. Darnos permiso de sentir placer y echar la imaginación al vuelo*
*Publicado en “La doble Jornada”, La Jornada, Noviembre, 2000.
Como no tengo el poder para detener las barbaries que ocurren en contra de nosotras en el mundo, hago una propuesta para nuestro espacio personal, que es mi modo de seguir luchando por un mundo más cálido para las mujeres.
Nosotras tenemos que buscar la manera de sentirnos bien con el hecho de ser mujeres, lejos de la prisión de talibanes mentales que nos alejan del placer.
Nuestro cuerpo es nuestro tesoro y nos puede dar muchas satisfacciones, pero debemos conocerlo, con calma, para que libere todos sus secretos.
Las personas, en general, conocemos poco nuestro cuerpo; las mujeres, en especial, desde niñas fuimos in-doctrinadas, des-informadas y des-conectadas de las capacidades placenteras de nuestros cuerpos.
Con la idea de ser “una buena niña” fuimos recibiendo de todas las personas que nos rodean, las claves que apresan nuestra corporalidad y nos llenan de candados y tabúes.
Qué mujer no oyó de niña esa frase: “¡Siéntate bien y cierra las piernas, te van a ver los calzones!”. Como si lo peor que nos pudiera ocurrir es que alguien nos vea en ropa interior.
Cuando una niña se toca entre las piernas, se le dice que debe tener cuidado, o que está mal que lo haga, con un “¡déjese ahí!” Si bien, al preguntar a la niña, ella dice que “siente bonito cuando se toca ahí”. Preocupadas por la higiene se les puede decir que si se toca sus órganos sexuales, que se lave las manos.
Algunas madres de adolescentes tienen pavor de que la hija tenga novio, porque eso puede llevarlas a la actividad sexual temprana y a un embarazo. Prefieren llegar a extremos ridículos antes que hablarles de prevención del embarazo y de enfermedades de transmisión sexual. Claro que hablarles del placer para que se inicien con menos angustia y más soltura en el ejercicio de la sexualidad está fuera de la cuestión.
Las razones de por qué a las mujeres que tenemos un tesoro de placer en nuestro cuerpo, para disfrutar solas o en compañía, se nos ha prohibido hacerlo, se pierden en los albores de la historia escrita por hombres y de la “moral” dictada por ellos.
El placer sexual es un derecho que nos han querido arrebatar desde el puritanismo pseudos-científico y el histórico cultural, que determinaron cómodamente y sin preguntarnos, que nuestros deseos sexuales no existen.
Pero es tiempo de derrumbar esas falsas teorías.
Todo nuestro cuerpo es fuente de placer, podemos disfrutar tocando nuestra piel, toda, sentirnos bien si nos gusta, gozar de ser mujeres sexuadas y recordar siempre que tenemos un órgano que nos hace especialmente sensibles al placer: el clítoris.
Ya sé que una invitación a disfrutar de la sexualidad, cuando hemos crecido tapándola de mil maneras, es como una invitación a un banquete para anoréxic@s, pero si lo que estoy diciendo aquí, de alguna manera despierta sentimientos contradictorios, de rubor enojado, tal vez estos párrafos sean de ayuda.
Expongo aquí un plan de trabajo para mejorar nuestra capacidad orgásmica.
Por lo pronto habla sobre el orgasmo con tus amigas; si lo logran, lo disfrutan, siempre, a veces, solas, con el galán, cuando leen un libro romántico, cuando ven una película de pasión o si desafortunadamente es una palabra nueva en su vocabulario.
Hay que hablar de ello, pues describir lo que se siente ayuda mucho a desempolvar las telarañas que nos han puesto los diferentes círculos de poder de nuestra civilización, la familia, las leyes, la escuela, la iglesia, el sistema de salud y la sociedad en general.
En segundo lugar, si es que estés dispuesta a relajarte, es darte permiso de gozar.
Decidida ya, haz un espacio en tus horarios de trabajo, una cita a solas contigo misma y no permitas que nadie te interrumpa. Ponle nombre y apellido a un día cercano y busca qué situación u objeto te podría hacer sentir dispuesta a tener un encuentro contigo y el placer.
¿Te gustan las películas con “escenas de cama?”. Alquila una y disponte a verla, comiendo unos chocolates, que ayudan a liberar endorfinas, lo que hará que mejore tu estado de ánimo. Acomódate ya sea en tu cama, en un sofá donde estés sola.
Ponte crema suave, de bebé en todas las partes del cuerpo que tengas ganas, no olvides en los pies, en el pecho y entre las piernas.
¿Lista? Ya estás sola contigo misma, tu compañera de siempre. Pon tu mano entre tus piernas, en la vulva, y los dedos tocando el clítoris. Siente el calorcito y que se empezará a poner húmedo. Eso significa que estás excitada. ¡Vas bien¡
Sigue, no separes la mano para nada, vas reconociendo qué te gusta, por el tacto.
Olvida las condiciones socioeconómicas de la presión de la mujer.
Este momento es para permitirte ser la heroína de novela o de película. Estás aprendiendo a disfrutar con el órgano erótico por excelencia, la imaginación.
Cuando así te lo pida tu clítoris, tócalo suavemente.
Recuerda, no es el timbre de la puerta, no es una llave a la que hay que darle vuelta, es un órgano que, bien tratado, te dará largas horas de placer toda tu vida, aun cuando estés cargada de años.
Oprime suavemente y en forma rítmica el clítoris y deja que las sensaciones fluyan, no dejes de tocarte y ve siguiendo los deseos de estimulación que se vayan dando.
No te desanimes si de pronto un ruido a una idea diferente se te atraviesan y pierdes la concentración; descansa un poco, retoma la lectura o la película, o sin ayuda exterior, déjate llevar por la imaginación.
¿Qué te gusta?: ¿que te hablen bonito? Suéñate con una pareja cariñosa, que te habla como te gusta, o un desconocido misterioso con quien vives una aventura de película, haciendo el amor en el mar con un lanchero o un príncipe en un hotel, en fin, es tu fantasía, sigue tu gusto.
¿Te gustan los hombres altos y fornidos, o de apariencia frágil que te dan ternura? ¿De buen cuerpo a lo Van Damme ? ¿Los de a caballo como Villa, los callados como Zapata? Bueno, para imaginar, se vale todo, hasta tu ídola o animal favorito.
¿Captas la idea?
No se trata de cosas reales, sino de lo que te imagines que nunca pasa en lo cotidiano. Desde sexo raro, diverso, violento, a cuentos de abuelitas. Las fantasías no pueden hacerte daño, sólo recuerda que estás aprendiendo a imaginar y a erotizarte.
Si practicas y te relajas, podrás tener largas horas del placer solitario, y deliciosos orgasmos al alcance de la mano.
Cuando tengas relaciones sexuales con alguien de tu gusto, pero no muy ducho en las artes amatorias, entonces puedes recurrir a tus historias imaginarias, y podrás disfrutar mucho.
El orgasmo es algo que nos permitimos a nosotras mismas, si estamos dispuestas a gozar, nadie nos da permiso; si no lo alcanzamos, es que debemos ejercitarnos más, “la práctica hace a la maestra”. Aprender a conocer nuestro placer puede permitirnos ser libres en la sexualidad, tanto como nos vayamos atreviendo a ser.
La libertad sexual es algo que podemos permitir que nadie nos quite, ya que nos hace más fuertes emocionalmente, dueñas de nuestro propio mundo de placer, donde tenemos autonomía y determinación.
No oigamos las consejas puritanas de que la masturbación nos hace menos femeninas, o adictas al sexo, u otras tonterías.
Tener actividad sexual, autónoma y placentera, no hace daño a nadie, al contrario, mejora el estado de ánimo, la salud en general, la circulación, las hormonas, la vida sexual presente y futura, y nos hace mejores seres humanos permitiendo que nos desembaracemos de traumas sexuales.
La violencia en contra de nosotras, por parte de la misma sociedad en la que vivimos, se resiste mejor si tenemos una sexualidad afirmativa y alegre, que nadie puede arrebatarnos.
La sexualidad no es sólo con fines de reproducción y, si bien ya no creemos eso, debemos dar el paso adelante y liberarnos llegando a la actividad sexual sólo por placer.
Es tiempo de hacer más el amor y menos la guerra.

1. Lo que queremos las mujeres, Isabel Bueno Lázaro
Escribí Lo que a las mujeres nos gusta por varias razones: porque soy mujer y porque soy educadora sexual. Espero que este texto sea interesante a las mujeres, pero también a los hombres que quieran tener una relación más satisfactoria con nosotras. Y que su lectura sea no sólo aleccionadora si no estimulante, y tengan así, un repertorio de conductas para evitar al asesino de la felicidad y de la sexualidad, el aburrimiento.
ISABEL BUENO LÁZARO es egresada de Medicina, por la UNAM, con postgrado en Clínica Tavistock, Inglaterra, tiene una maestría en Psicología clínica y es coordinadora de Grupos Operativos en EIDAC.
Es docente universitaria desde 1987 y ha sido tallerista en Sexualidad, Familia, Violencia intrafamiliar, Derechos humanos, y Enfoques de género tanto en escuelas comunitarias como en otros centros; siempre dirigido a mujeres jóvenes, mayores, familias y adolescentes.
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